Por Primera Vez – 7

De vuelta al 8 de octubre de 2009

Sentada en la mesa de Marga apenas puede controlar su nerviosismo, los dedos parecen querer burlarse de ella y no responderle. Finalmente consigue hacer click en “responder al autor”

Buenos días Don. He visto que me has hecho caso y has pasado tu novela de borrador a proyecto terminado. Una vez más enhorabuena.

Me siento más que halagada por las cosas tan hermosas que me dijiste en tu correo pero como ya te he dicho antes me parece que exageras.

Creo que si no me equivoco en el Taller empiezan a hacer evaluaciones hoy. Estoy segura de que superarás de sobra la primera criba. Aunque me imagino que conoces la dinámica si llevas tiempo entre bambalinas, los nicks de los veinte relatos pre- seleccionados se publican en la web para que los foreros puedan participar en la votación final, tú ya sabes donde irá mi voto.

Vas a llegar muy lejos Don, tienes todo mi apoyo, confianza y por supuesto, admiración.

Mucha suerte aunque no creo que la necesites,

Puck


Tras pulsar el botón de “Envío” una náusea le recorrió desde lo más profundo del estómago hasta la garganta, intentó vomitar en el baño pero no lo consiguió.

Decidió que no podía soportar la angustia de la espera mirando la pantalla del ordenador así que se volvió a su sitio.

Empezó a trabajar y aunque una nube de recuerdo permanecía siempre, la fuerza de voluntad, que se había labrado tras años de no tener otra cosa a la que agarrarse, le ayudó a vencer la tentación durante el resto del día de pasarse al ordenador de Marga. Aún así fue incapaz de comer y Juanjo de Contabilidad le preguntó si se encontraba bien cuando fue a subirle unos cheques para la firma.

Al llegar a casa no pudo esperar más y se conectó a la red después de decirle a Ana que debía de haber cogido algún virus porque se sentía muy cansada y desganada. Se iba a la cama.

Primero se dio una vuelta por el Taller. Efectivamente, ya se habían colgado los nombres de siete de los veinte pre-seleccionados. Era difícil que Don estuviera entre ellos puesto que había colgado el proyecto definitivo esa misma mañana pero cual fue su sorpresa al acceder a la lista provisional cuando lo vio allí, en el número siete.

En vez de alegrarse por él sintió muchísima rabia ¿Quién, quién había sido del Taller que se había enganchado a su historia de la misma manera que ella, se la había acabado en un día y contaba con tanto poder como para que su voto se hubiera tenido en cuenta con tan poco tiempo?¿Sería hombre o sería mujer?¿Un/a escritor/a o uno delos editores? Odiaba a esa persona, Don era su descubrimiento.

Aplicando su máxima de que no tiene sentido retrasar lo inevitable se dispuso a mirar si había correo nuevo. Había tres correos de Don. Tras unos momentos de duda decidió empezar por el último en vez de por el primero:

Hola Puck,

Son las siete menos cinco, estás a punto de irte y aparte de tu correo de esta mañana no he vuelto a saber de ti, ni te has pasado por el foro ni me has contestado a mis dos correos anteriores.

¿He dicho algo que te haya podido molestar? Si así fuera te agradecería que me dijeras qué ha sido porque jamás en la vida hubiera querido incomodar a alguien como tú.

Es cierto que quizás me haya saltado una barrera o dos y de verdad espero que mi manera de abordarte no te haya asustado, al menos no parecía haberlo hecho. Aunque no te lo creas yo no soy siempre así, tan directo. El hecho de haber tardado tanto en entrar en el foro es buena prueba de ello.

Pero tus participaciones me animaron a hacerlo. Llevaba tanto tiempo deseando conocerte y tu reacción a mi relato ha sido tan buena que me he dejado llevar.

¿Ha sido por preguntarte si eras mujer? A lo mejor te has pensado que buscaba algo más, Dios mío, ni se me había pasado por la cabeza.

Te ruego me perdones si es por alguna de estas razones o quizás por otras que no haya podido ver, y lo entenderé si no quieres seguir con esta correspondencia pero por favor dímelo, para no quedarme esperando indefinidamente.

PS: Tenías razón, he sido pre-seleccionado como tú vaticinaste. Nunca lo hubiera hecho sin tu apoyo y empuje. Te lo debo. Nunca te olvidaré Puck.

Don


Desde la primera línea, gruesas lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas, al terminarlo ya eran sollozos. ¿Había algo? ¿Sentía él algo? ¿Amistad? ¿Algo más? ¿Por qué? ¿Por qué ahora, a sus 56 años? Una no se enamora a los 56, no es natural. Ni siquiera sabía su edad ¿Y si era un crío? ¿Y si estaba felizmente casado? No podía aguantar la insoportable presión en su pecho, no podía respirar, tenía una anaconda enroscada en su cuello.

Se tiró en la cama sin desvestir e intentó ahogar su llanto en la almohada. Ana la oyó desde el pasillo:

– Ros, cariño, quisiera ayudarte ¿me dejas entrar?-

Hipando, sin que apenas se le entendiera lo que decía:

– No Ana, esto lo tengo que hacer yo sola – como todo en toda su santa vida, todo lo había tenido que hacer sola. Estaba tan acostumbrada a estar sola, a no tener amigos más que los del foro, que sólo sabía estar sola.

– Tengo miedo, tengo mucho miedo- se decía a sí misma – ¿Y si él no se enamora de mí? Y lo que es peor ¿y si lo hace? Es decir ¿de la persona que conoce sólo por escrito?

No puedo con ello, no podría soportar que me pidiera una foto, no puedo permitirlo. Tengo que cortarlo, tengo que hacerlo. Mañana por la mañana le escribiré pero no le puedo contar porqué, no lo entendería, quizá hasta se reiría ¿Quién puede entender a alguien como yo? Me inventaré alguna historia de control del uso de Internet en la oficina. Después me daré de baja en el foro. Les echaré de menos pero es lo que debo hacer.

Inmediatamente se levantó y borró el último mensaje de Don junto con los dos correos anteriores sin leer, tanto de la Bandeja de Entrada como de Elementos Eliminados

Y mientras lo hacía seguía sollozando, y con cada hipo, con cada temblor desahogaba, una a una, todas las ilusiones que se había permitido albergar, cada lágrima era un sueño abandonado, una quimera de futuro irrealizable. Lloró y lloró hasta que se vació por completo de ilusiones, sueños y quimeras.

Se tendió en la cama y suspiró, el precio a pagar por una vana ilusión de cariño.

©Mara Funes Rivas – Agosto 2021



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