Mamá está preocupada – 6

Estoy en la cama.

No me puedo dormir después de lo que ha pasado esta tarde, pero no quiero ir donde mamá. Hoy he aprendido muchas cosas y quiero que lo vea.

Hace dos días que volví al cole y hoy, La Seño me pidió que me quedara en la clase por la tarde después del timbre, que mis papás vendrían a recogerme allí.

Me asusté un poco, la verdad. La Seño me dijo que no pasaba nada, que quería que habláramos todos juntos. No me lo creí, pensaba que me iban a echar la bronca por estar sola en el patio, y no es culpa mía, no es culpa mía que los niños ya no quieran jugar al fútbol conmigo.

Ahora sé que no quieren jugar conmigo porque no me entienden, y no me entienden porque me estoy haciendo mayor antes que ellos.

No sé si me gusta.

La Seño me dijo que hacerse mayor era como subir una escalera y que unos la subían más rápido que otros.

Entonces mamá dijo

-Y tú, cariño, ahora estás subiendo la escalera de dos en dos-

-¿Y es muy larga-

-Tan larga como tú quieres que sea. Hacerse mayor es aprender cosas y si tú no quieres, no dejarás de aprender nunca-

Le pregunté que si era por la enfermedad y me dijo que sí, que he tenido que aprender a ser responsable de mi vida antes de tiempo, que eso es una cosa que se hace cuando uno es mucho más mayor.

-¿Cómo los del instituto?-

Todos se rieron y dijeron que sí, que los del instituto son responsables.

No lo entiendo muy bien, yo creía que las cosas se aprendían de los libros pero parece que no.

Como me quedé callada me preguntaron que qué me pasaba. Yo les dije que me sentía mal, que no me gustaba que mis compañeros me miraran como a un bicho raro. Entonces papá, con cara muy seria, me dijo que no les dejara hacerlo, que si antes les gustaba y ahora no, era porque ellos se habían quedado detrás de mí, como en una carrera, que corríamos a velocidades diferentes.

-¿Y cómo lo hago?-

-No dejes que te vean triste-

Yo me quejé, si estaba triste era porque no quería jugar sola y no sabía donde había niños que corrieran tan rápido como yo.

Mamá sonrió y me dijo que me habían apuntado a clases de fútbol en el poli*.

¡No me lo podía creer! ¡A esas clases va gente de los equipos grandes a buscar a niños para entrenarlos y que luego jueguen en juveniles y hasta en La Liga!

-¿Y mi diabetes?- Ya nadie me felicita por lo bien que lo digo.

-No te va a afectar- dijo mamá -Sólo es una hora al día. Además la entrenadora lo sabe y se lo va a decir a los niños del grupo-

Estoy muy nerviosa, no sé si los niños del poli correrán igual de rápido que yo, a lo mejor van más rápido todavía.

No me importa, sé que puedo correr más y más rápido.

Sé que soy responsable y me gusta. Sé que mis padres me quieren mucho, y Nacho, aunque sea un pesado, y la Seño, y la Merche, y …

-¿Luisa?-

-¿Sí mamá?-

-¿Estás despierta?-

-Sí-

-¿Has tenido una pesadilla?-
-No, estaba pensando-

-Eso es bueno cariño ¿Quieres que me meta en la cama contigo?-

Estoy cansada de ser mayor, estoy cansada de correr…

-Sí mamá, por favor-

Mamá es calentita, mamá es suave, me abraza, me pasa su calor. Me da besitos, en la cara, en la boca…

Mamá…

© Mara Funes Rivas – Agosto 2021


*Poli: Polideportivo

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