Por Primera Vez – 5

Cuando llegó a la oficina por la mañana, le costó Dios y ayuda no irse directamente a la mesa de Marga para conectarse al Taller, pero había que revisar el correo del Outlook y recoger y ordenar las reclamaciones que hubieran entrado por fax fuera del horario laboral

Mientras lo hacía aprovechó para traspasar su proyecto del USB del bolso a su PC, y cuando ya por fin había colocado toda la documentación de primera hora, ordenada en una carpeta de cartulina y depositada sobre la mesa del jefe, voló a la mesa de Marga.

Al entrar en el taller vio parpadeante la pestaña de Nuevos Borradores y con el palpitar de su corazón descontrolado pinchó y encontró:

POR VEZ PRIMERA – Don Vito. Primer borrador

Se encontraba ante un dilema, no sabía si ponerse a leer el borrador inmediatamente o darse primero una vuelta por el foro para ver si la estaba esperando allí.

Se decidió por el foro, pensó que si fuera ella quien hubiera colgado el borrador le habría gustado que Don la avisara de que iba a leer su borrador antes de hacerlo.

PUCK: Por si acaso andas por aquí Don, sólo quiero darte la enhorabuena por haber colgado tu borrador, es un paso adelante del que estoy segura no te arrepentirás, no lo he leído todavía porque quería avisarte primero. En cuanto lo termine te vuelvo a escribir.

No pudo esperar más y se zambulló en la piscina de palabras hiladas en líneas y párrafos que con guiños traviesos, la rogabann que empezara ya a leer.

POR VEZ PRIMERA – Don Vito. Primer Borrador

Como todos los domingos por la mañana, temprano, antes de que las masas de cazadores de gangas, antigüedades y otros objetos peculiares invadiera el Rastro madrileño, Carlos salió de su portal del Barrio de La Latina para dirigirse a la c/ Ribera de Curtidores. Le gustaba sentir el alma que sólo entonces se percibía, con los comerciantes montando sus puestos y gritándose unos a otros por el robo de unos centímetros más o menos de calle. El frío apretaba y las tripas le sonaban quejosas…

Rosa no podía parar de leer.

El cuento, qué porras, la novela, puesto que tenía 131 páginas, la había atrapado desde la primera línea, había sentido el aire gélido limpio y cristalino de las seis de una mañana de invierno en el Rastro madrileño. Su identidad se fue fundiendo con la de Carlos hasta que una inoportuna llamada telefónica la obligó muy a su pesar a volver a su sitio.

– ¿Dónde estaba Rosa? – Su jefe podía ver su mesa desde su despacho pero no alcanzaba a ver la de Marga.

– En la mesa de Marga Sr. Pérez, buscando en su ordenador una referencia a un expediente antiguo que tenía conexión con una de las reclamaciones que llegaron esta noche – se sintió un poco incómoda con la mentira y le subieron los colores a sus mejillas.

– Ah…, no sabía que el ordenador de Marga seguía allí, creía que se lo habían llevado a Contabilidad – Una señal de alarma se encendió en su cerebro, “por favor, por favor, que no se lleven el ordenador de Marga, por favor”

– Voy a tener que salir a la Asamblea de la Asociación. Ya sabe que si hay algo urgente o alguna llamada de arriba (en referencia a sus propios jefes) me puede localizar en el móvil-

– Claro Sr. Pérez – preguntándose nada más decirlo si se habría notado mucho su suspiro de alivio. Decidió sacar todo el papeleo que tenía pendiente rápidamente para poder sentarse con tranquilidad a leer la novela de Don.

DON VITO: ¡Ufff… Puck! Colgué el borrador y me fui a dar una vuelta no fuera a arrepentirme. Gracias por tus ánimos pero ahora que sé que lo estás leyendo estoy hecho un manojo de nervios ¿lo vas a leer entero? No sé si prefiero que leas una parte y me cuentes o que lo leas entero y me des tu opinión. Esta historia tiene ya tiempo pero las posibilidades que te da el Taller y que gente como tú, generosamente nos den la opinión a los locos que nos pasamos al otro lado, me convenció para darle un repaso anoche y colgarlo esta mañana. En fin, espero tu veredicto temblando …

De vuelta a la mesa de Marga no pudo evitar contestar a Don antes de seguir con su novela

PUCK: Si te sirve para tranquilizarte ya he empezado a leerla y estoy enganchada desde la primera línea. No parece un borrador Don, cada palabra que escribes es oportuna y eres capaz de describir la personalidad de cada uno de tus personajes con una sola línea. Voy a seguir leyéndote y no te diré más hasta la tarde. Hoy tengo el día tranquilo y confío haberlo terminado antes de irme a las siete, me lo llevaré a comer.

Para no tener tentaciones de seguir escribiéndole regresó a su mesa y reanudó la lectura donde la había dejado.

DON VITO: Una vez más gracias por lo que me dices pero ahora sí que estoy hecho un flan. Te dejo que lo leas tranquila y me volveré a conectar antes de las siete, uff…

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