Mamá está preocupada – 4

Hoy han venido mamá y papá a buscarme al cole. Me he sentido importante porque me venían a buscar a mí. A Nacho se lo ha llevado a merendar la mamá de su amigo Manuel.

Hemos ido a una clínica donde una enfermera muy simpática me ha explicado lo que me pasa. Me ha dicho que hay un “órgano” que no me funciona bien.

Un “órgano” es una cosa que tenemos dentro, que funciona como una máquina pero sin pilas, como el corazón, pero éste se llama “páncreas”. Me lo ha hecho repetir cuatro veces y eso que a la segunda ya lo decía bien.

Como no me funciona bien, lo que como no me alimenta y por eso tengo hambre siempre y se me queda grande la ropa. Pero lo mejor de todo es que me ha dicho que bebo tanto por culpa del “páncreas” ése, que me hace tener tanta sed y por eso, a veces me hago pis por la noche. No es que me esté haciendo pequeña como Nacho, es por culpa del “páncreas”.

Ya sé como se llama lo que tengo, diabetes. También me ha hecho repetir la palabra dos veces aunque ésta ya me la sabía porque se la he oído a mamá muchas veces hablando por teléfono.

Después ha venido lo mejor, hemos aprendido los tres a poner inyecciones. Papá y mamá han practicado con almohadones y yo con un peluche.

Se me ha dado muy bien, la enfermera me ha dicho que tengo muy buena mano y me ha preguntado que si de mayor quiero ser enfermera. Papá dijo que médico, que era muy inteligente. La enfermera le puso mala cara. Yo dije que quería ser futbolista y jugar en el Real Madrid.

Cuando lleguemos a casa me voy a poner la primera inyección de mi medicina. Si me sale bien, mañana lo haré solita en el cole, así no me la tendrá que poner la enfermera.

No me voy a curar y me da un poco de miedo.

La enfermera de la clínica dice que es como cuando te ponen gafas, que ya no te las vuelven a quitar, pero que te acostumbras y luego se te olvida que las llevas.

Pero no estoy segura, creo que me lo dice para que no me asuste. ¡Cómo se me va a olvidar que estoy malita cuando papá y mamá están tan preocupados porque no se me olvide pincharme la medicina!

A lo mejor tiene razón porque cuando le pusieron las gafas a Roberto, al principio no quería jugar a nada, por si se le rompían, pero al día siguiente ya estaba metiendo goles. Menos mal que a mí siempre me pide para su equipo.

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